El pasado miércoles 20 de marzo, todos los puntos de nuestro planeta disfrutaron más o menos del mismo número de horas de día y noche. Este fenómeno, denominado equinoccio, tiene lugar dos veces al año: alrededor del 20 de marzo y del 23 de septiembre.
En estos dos momentos de la órbita anual de la Tierra alrededor del Sol, la luz de nuestra estrella brilla directamente sobre el ecuador. El equinoccio de marzo marca el comienzo de la primavera en el hemisferio norte y del otoño en el sur, y lo contrario sucede durante el de septiembre.
El observatorio Heliosférico y Solar (SOHO) de la ESA/NASA disfruta de otra perspectiva del Sol, ya que lleva desde 1995 observándolo desde el primer punto de Lagrange (L1), a aproximadamente 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección a nuestra estrella.
A lo largo de estos años, SOHO ha estudiado su superficie y su turbulenta atmósfera, además del viento solar, el flujo de partículas cargadas que escapa hacia el Sistema Solar. Gracias a ello se han realizado innumerables descubrimientos científicos.














