Marte es un lugar polvoriento. Gran parte de ese mundo está cubierto por una gruesa capa de polvo rica en diminutas partículas de hierro, que le dan su famoso color rojo. Las tormentas de polvo son frecuentes y, en algunos casos, pueden envolver el planeta entero.
Se han presentado públicamente los resultados del primer estudio detallado sobre los efectos en el organismo humano de inhalar partículas del polvo marciano.
El estudio lo ha llevado a cabo un equipo integrado, entre otros, por Justin Wang, de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, y Esther Putman, de la Universidad de Colorado en Boulder, ambas instituciones en Estados Unidos.
Wang y sus colegas revisaron resultados de análisis sobre los componentes químicos del polvo marciano con el objetivo de profundizar en los potenciales efectos tóxicos de dichos componentes. Estos análisis son de meteoritos marcianos caídos a la Tierra así como de muestras de polvo examinadas en la superficie de Marte por robots.
Algunos de los componentes nocivos del polvo marciano pueden provocar problemas de salud parecidos a los que les provocan en nuestro mundo el polvo de ciertas clases a las personas que están a menudo en contacto con él. El polvo marciano, por ejemplo, contiene grandes cantidades de sílice, abundante en minerales de la Tierra. Las personas que inhalan mucha sílice, como algunos trabajadores del sector del vidrio, pueden desarrollar una enfermedad en la cual el tejido pulmonar se llena de cicatrices, lo cual dificulta la respiración, unos síntomas similares a los que sufren algunos mineros del carbón que contraen una enfermedad pulmonar como consecuencia de su exposición al polvo de las mimas.














