El desarrollo del sistema nervioso central tiene lugar gracias a un complejo conjunto de procesos en los que intervienen numerosas proteínas, y cuyo resultado es la formación del encéfalo y la médula espinal. La alteración de estos procesos puede llevar a graves malformaciones, incluso incompatibles con la vida. Dos de estos procesos esenciales son la extensión de los axones y su mielinización, llevada a cabo por unas células denominadas oligodendrocitos y cuya adecuada organización es necesaria para que se produzca la transmisión nerviosa de manera correcta. La función que desempeña la proteína RhoE en estos dos procesos ha sido el tema de la investigación para la tesis doctoral de Pilar Madrigal, dirigida en la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU-CH) en España por los doctores Ignacio Pérez Roger y José Terrado Vicente. La tesis, defendida en la CEU-UCH con mención internacional, ha obtenido la máxima calificación académica por parte del tribunal evaluador.

Utilizando ratones transgénicos que no expresan el gen que codifica la proteína RhoE y mediante novedosas técnicas de microscopía, como la tecnología 3DISCO, que permite seguir el desarrollo de fibras nerviosas transparentando el cerebro, la investigación de Pilar Madrigal concluye que tanto la mielinización, como la extensión de los axones, dependen de la proteína RhoE. Según destaca el profesor José Terrado, uno de los dos directores de la investigación, “hemos observado que los cerebros de ratones que no expresan el gen que codifica la proteína RhoE presentan graves deficiencias en la mielinización; en concreto, tienen menos axones mielinizados y, en los que lo están, la organización de la mielina está alterada. La causa de estos problemas se debe a que, en ausencia de RhoE, se modifica el desarrollo de los oligodendrocitos, que se diferencian peor”.