Los edificios pueden verse sometidos a sucesos extremos como desastres naturales (huracanes, tsunamis, riadas y terremotos), accidentes (explosiones, impactos de vehículos…) y acciones como ataques terroristas y sabotajes. Estos sucesos provocan daños locales en su estructura, que pueden derivar en un colapso total.  Aquí es donde aparece el término “colapso progresivo”, que es el proceso por el que un daño local puede provocar una serie de fallos en cadena, que llevan al colapso completo de un edificio o de una parte muy significativa del mismo. Este colapso puede derivar en graves pérdidas personales y materiales.

Un equipo de la Universitat Politècnica de València (UPV) ha desarrollado un proyecto de investigación dirigido por el profesor José Miguel Adam, con el apoyo de una Becal Leonardo de la Fundación BBVA, en España, cuyos resultados contribuirán a evitar este colapso, garantizando una mayor robustez y seguridad de los edificios. En el proyecto, los investigadores han establecido una serie de recomendaciones de diseño para lograr esos edificios más robustos y resilientes.

El trabajo de los investigadores de la UPV se ha centrado en las columnas de esquina. Según explica el profesor Adam, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología del Hormigón (ICITECH-UPV), una de las situaciones con mayor probabilidad de que se desencadene un colapso progresivo de un edificio se da cuando el daño local afecta a estas columnas. Así, los investigadores proponen un nuevo diseño de modo que, ante un evento extremo, la carga de la columna de esquina dañada se distribuye por el resto del edificio.

“Se trata de definir técnicas de diseño que permitan crear caminos de carga alternativos, de tal forma que, cuando una columna falla, su carga se redistribuya entre otros elementos del edificio. En definitiva, los edificios tienen mecanismos resistentes que no se activan en situaciones normales, pero que pueden tener una gran importancia a la hora de soportar un evento extremo. Es en la posible activación de estos mecanismos donde se centra la mejora de la resistencia a colapso de los edificios”, explica José Miguel Adam.