El megalodón, ya extinto, es el tiburón más grande de entre todos los conocidos que existen o han existido. Es famoso, entre otras cosas, por sus dientes del tamaño de manos humanas adultas. Una investigación reciente ha buscado una respuesta definitiva a la pregunta de si esta bestia marina era de sangre fría, como la mayoría de los tiburones, o, por el contrario, de sangre caliente.

 

El estudio lo ha llevado a cabo un equipo integrado, entre otros, por Robert Eagle, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), y Michael L. Griffiths, de la Universidad William Paterson de Nueva Jersey, en Estados Unidos ambas instituciones.

 

El megalodón vivió en tiempos del Plioceno, que comenzó hace 5,33 millones de años y terminó hace 2,58 millones de años. El animal se extinguió hace unos 3,6 millones de años.

 

Tras analizar isótopos en el esmalte dental de restos de este antiguo tiburón, los autores del estudio han llegado a la conclusión de que el megalodón podía mantener una temperatura corporal que era unos 7 grados centígrados más cálida que el agua circundante.

 

Esa diferencia de temperatura es mayor que las que se han determinado para otros tiburones que fueron contemporáneos del megalodón y es lo suficientemente grande como para clasificar a los megalodones como animales de sangre caliente.