Las baterías recargables de iones de litio son cada vez más utilizadas en dispositivos como teléfonos inteligentes y ordenadores portátiles, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía. Pero las reservas de níquel y cobalto, dos elementos químicos que suelen utilizarse en los cátodos de estas baterías, son limitadas. Una nueva investigación abre una alternativa potencial segura y de bajo coste: el manganeso, el quinto metal más abundante en la corteza terrestre.
Un equipo encabezado por Han-Ming Hau, de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, así como del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, dependiente del Departamento de Energía de Estados Unidos, ha comprobado que el manganeso puede utilizarse eficazmente en una clase nueva y prometedora de materiales para cátodos, la de los denominados DRX. Investigaciones anteriores sugerían que, para funcionar bien, los materiales DRX debían triturarse hasta obtener partículas de tamaño nanométrico en un proceso que consumía mucha energía. Pero en el nuevo estudio se ha descubierto que los cátodos de manganeso pueden funcionar mejor con partículas cuyo tamaño es unas mil veces mayor que el tamaño que se consideraba que debían tener para poder hacer su trabajo.
“Hay muchas formas de generar energía renovable, pero lo importante es cómo almacenarla”, subraya Han-Ming Hau. “Aplicando nuestro nuevo enfoque, podemos utilizar un material que es a la vez abundante en la Tierra y de bajo coste, y cuya producción requiere menos energía y tiempo que la de algunos materiales comercializados para cátodos de baterías de iones de litio. Las nuevas pilas así fabricadas pueden almacenar tanta energía como las convencionales y funcionar igual de bien que ellas.














