Una reciente investigación revela que, asombrosamente, el Sol parece tener vórtices polares como los tiene la Tierra, aunque de naturaleza muy distinta.

 

El estudio en el que se ha llegado a esta conclusión es obra de un equipo encabezado por Mausumi Dikpati, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) en Boulder, Colorado, Estados Unidos.

 

Han sido observados vórtices polares en la mayoría de los planetas de nuestro sistema solar. Estas estructuras giratorias se desarrollan en los fluidos que rodean un cuerpo en rotación y su causa es la fuerza de Coriolis.

 

En la Tierra, un vórtice gira en lo alto de la atmósfera alrededor de los polos norte y sur. Cuando esos vórtices son estables, mantienen el aire gélido encerrado en los polos, pero cuando se debilitan y se vuelven inestables, permiten que ese aire frío se filtre en dirección al ecuador, provocando la aparición de aire frío en las latitudes medias.

 

La sonda espacial Juno de la NASA ha venido obteniendo imágenes impresionantes de los vórtices polares de Júpiter, que muestran ocho remolinos alrededor del polo norte del gigante gaseoso y cinco alrededor del polo sur. Los vórtices polares de Saturno, vistos por la nave espacial Cassini de la NASA, conforman una estructura de forma hexagonal en el polo norte y más circular en el polo sur.

 

Estas diferencias ofrecen pistas sobre la composición y la dinámica de la atmósfera de cada planeta.

 

También se han observado vórtices polares en Marte, Venus, Urano, Neptuno y Titán, una luna de Saturno, la cual posee una atmósfera algo más densa que la de la Tierra.

 

Teniendo en cuenta todo esto, podría resultar previsible que el Sol (también un cuerpo giratorio rodeado por un fluido) tuviera vórtices en sus polos. Sin embargo, el Sol es una estrella y, por tanto es radicalmente distinto de esos planetas y satélites.

 

Pese a ello, ahora todo apunta a que sí hay vórtices polares de manera cotidiana en el Sol. En este caso, la formación y la evolución de estos vórtices están impulsadas por campos magnéticos.