Cuando los insectos de la especie Phyllotreta armoraciae se alimentan de sus plantas predilectas, toman de ellas no solo nutrientes sino también glucósidos de aceite de mostaza, los compuestos defensivos típicos de diversas plantas de la familia Brassicaceae. Utilizando estos glucósidos de aceite de mostaza, los insectos se convierten en «bombas de aceite de mostaza» vivientes, lo que disuade a sus depredadores de atacarlos para devorarlos.

Aunque hace tiempo que se sabe que los insectos de la especie Phyllotreta armoraciae y de otras especies con estrecho parentesco evolutivo pueden acumular glucosinolatos, se desconocía cómo estos animales absorben y almacenan altas cantidades de las sustancias de este tipo en su cuerpo.

Un equipo que incluye a Franziska Beran y a Zhi-Ling Yang, ambos del Instituto Max Planck de Ecología Química en Alemania, se propuso identificar los transportadores de glucosinolatos en este insecto. «La búsqueda de estos transportadores fue literalmente como buscar una aguja en un pajar», recuerda Beran. Ella y sus colegas encontraron 1401 posibles transportadores en el intestino y el sistema excretor de este insecto. Finalmente, los investigadores lograron identificar un grupo de transportadores específicos de glucosinolatos.

Estos transportadores de glucosinolatos están ubicados en el sistema excretor, concretamente en los así llamados «tubos de Malpighi«. La función de estas estructuras tubulares en los insectos es similar a la función de los riñones en los vertebrados.

Los autores del nuevo estudio determinaron la función de los transportadores identificados mediante el uso de ARN de interferencia, un enfoque en el que se reduce la expresión de un gen de interés para determinar su función en el organismo.