Una investigación revela por vez primera la presencia en África de un ejemplar de una familia de escarabajos nunca antes vista en ese continente.

 

El estudio es obra de un equipo internacional liderado desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España.

 

El trabajo describe un ejemplar conservado en copal (primer paso de la resina antes de convertirse en ámbar) de un ejemplar de escarabajo de la familia Jacobsoniidae de más de 300 años de antigüedad y muestra la reconstrucción virtual en 3D mediante innovadoras técnicas en el sincrotrón Desy de Hamburgo en Alemania.

 

El ejemplar descrito en este trabajo pertenece a la especie Derolathrus cavernicolus, que hasta ahora solo se había visto en Florida, Hawái, Barbados y Japón. “Lo inusual de este descubrimiento radica en que técnicamente, la familia sigue sin vivir en África, ya que el ejemplar analizado data de hace unos 310 años, estando conservado en copal de Tanzania, tal como explica David Peris, investigador en el Instituto Botánico de Barcelona (IIB), centro mixto del CSIC y del Ayuntamiento de Barcelona.

 

El copal es el primer paso de fosilización de la resina antes de convertirse en ámbar. “Por lo tanto, este descubrimiento demuestra que la familia Jacobsoniidae habitaba en el este de África hace algo más de 300 años, pero no actualmente, por lo que, quizá, se ha extinguido en la actualidad, como en muchas otras partes del planeta”, señala Peris, coautor del estudio. Esto lleva a pensar que eran una familia más ampliamente distribuida en el pasado que en la actualidad.

 

La investigación ha contado con la colaboración de la investigadora Mónica M. Solórzano-Kraemer, del Instituto de Investigación y Museo Senckenberg de Historia Natural en Fráncfort, Alemania. Solórzano-Kraemer ha colaborado en la reconstrucción virtual de la superficie del ejemplar con el sincrotrón Desy de Hamburgo. “Este es un ejemplo de la relevancia de estudiar el copal y resinas para descubrir nuevos indicadores de pérdida de biodiversidad, en algunos casos quizás debido a la actividad humana” señala la investigadora.