El sistema climático natural posee mecanismos que pueden desencadenar cambios de forma abrupta. Una nueva investigación sugiere que un enfriamiento espontáneo podría haber causado el crecimiento de glaciares árticos mucho antes de la Pequeña Edad del Hielo, sin influencia externa.
Es difícil de imaginar hoy en día, pero hace unos pocos cientos de años, los glaciares avanzaron a través de Europa a medida que el clima se enfriaba de forma severa. Esta es la llamada Pequeña Edad del Hielo, achacada a erupciones volcánicas y a mínimos solares en el siglo XIII después de Cristo.
Esta visión, sin embargo, es difícil de reconciliar con evidencias recientes de que los glaciares árticos empezaron a crecer mucho antes. Un nuevo estudio del Centro Bjerknes para la Investigación del Clima, en Bergen, Noruega, sugiere que esta sorprendente respuesta regional podría haber sido desencadenada por cambios climáticos espontáneos.
El estudio, publicado recientemente en la revista Quaternary Science Reviews, desafía la idea de que la variabilidad climática requiere siempre de mecanismos externos que la fuercen.
“Durante algún tiempo, los modelos climáticos han simulado cambios abruptos que se desarrollan espontáneamente”, dice el coautor y físico Andreas Born. “Pero a menudo, estos experimentos son vistos como los patitos feos del modelado climático”. Aunque no esta vez, ya que una simulación, llevada a cabo por el Servicio Meteorológico Irlandés en 2012, parece describir la verdadera cadena de sucesos que se iniciaron alrededor del año 700 d.C.














