A la hora de prevenir un ciberataque, ¿son más importantes y efectivas las herramientas de seguridad instaladas o los comportamientos de los usuarios? Es la pregunta a la que ha tratado de dar respuesta un equipo de investigación encabezado por Álvaro Arenas, de la Universidad Internacional de Excelencia en España, y que incluye a diversos especialistas de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en España.

 

Solo en España, durante 2022 se registraron un total de 374.737 ciberdelitos, un 22 por ciento más que el año anterior, según los datos proporcionados por el Informe sobre Cibercriminalidad en España facilitado por el Ministerio del Interior. El uso del ordenador en los hogares ha crecido y los usuarios cada vez estamos más expuestos a los ataques de los ciberdelincuentes.

 

La gran mayoría de los estudios realizados en el campo de la seguridad informática se han concentrado en analizar los factores que influyen en el comportamiento de los usuarios, un sistema que presenta algunas deficiencias.

 

“Este tipo de estudios poseen una limitación metodológica común ya que suelen utilizar una estrategia de medición de variables basada exclusivamente en intenciones extraídas de autoinformes por parte de los usuarios que, muchas veces, incorporan problemas de recuerdo o deseabilidad social”, explica Alberto Urueña, investigador de la UPM y uno de los autores del nuevo estudio. De ahí que los investigadores de la UPM utilizasen un enfoque diferente: “El presente estudio sigue un enfoque alternativo donde, además de recopilar datos a través de una encuesta, también recopilamos datos reales mediante la instalación de software en las computadoras de los usuarios, con la aprobación de los participantes, para evaluar el riesgo real y los incidentes de seguridad que ha sufrido el ordenador. Adaptamos un modelo de teoría criminológica de ciberseguridad offline a online”.

 

Nos sentimos más seguros, pero somos más vulnerables

 

Los resultados del análisis son inesperados: tener más cantidad de herramientas de seguridad instaladas en el ordenador hace que el usuario se confíe demasiado y adopte conductas de riesgo que de otro modo evitaría, lo cual conduce, paradójicamente, a un descenso neto de la seguridad. El aumento de la seguridad brindado por el software queda superado por el descenso de seguridad debido a la conducta más imprudente del usuario. En consecuencia, en no pocos casos el nivel de riesgo es mayor y las infecciones informáticas son más comunes.