Cada vez generamos y manejamos más información en formato digital, lo que acarrea una necesidad creciente de almacenar grandes cantidades de dicha información. Los soportes digitales tradicionales tienen límites de capacidad que solo podrán ser superados mediante opciones revolucionarias. Debido a ello, se viene explorando el aprovechamiento de la notable capacidad del ADN para almacenar datos. La idea es emplear moléculas de esta clase para almacenar en ellas artificialmente datos digitales en vez de la información genética que de manera natural se almacena en ellas.
Desde la década de 1980, el ADN se considera un medio ideal para el almacenamiento de datos debido a su gran densidad de almacenamiento de información y a su estabilidad extraordinaria.
El ADN puede almacenar hasta mil millones de veces más información en el mismo volumen en comparación con el almacenamiento tradicional basado en el silicio, y la información puede conservarse intacta durante siglos y quizá milenios, si se mantienen las condiciones adecuadas.
Un equipo internacional ha ideado un método que aumenta significativamente la capacidad y la eficiencia de almacenamiento del ADN. La clave del nuevo método está en el uso de “epibits”, basados en la modificación epigenética.
El equipo lo integran, entre otros, Hao Yan, de la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos, y Cheng Zhang, de la Universidad de Pekín en China.














