De los seres vivos que poblaron la Tierra hace más de mil millones de años casi nada se sabe. Son aún más misteriosos que los del período Ediacárico, que precedió a la explosión de nuevas formas de vida del período Cámbrico. Ahora, una investigación está sacando del olvido a aquellas criaturas del pasado remoto y ha permitido obtener datos reveladores sobre ellas.
El estudio es obra del equipo internacional de Jochen Brocks, de la Universidad Nacional Australiana (ANU).
Conocido como la biota de protosterol, aquel conjunto de criaturas microscópicas formó parte del grupo de los organismos conocidos como eucariotas. Los eucariotas tienen una estructura celular compleja que incluye mitocondrias (algo así como las «centrales eléctricas» de las células, y un núcleo que actúa como «centro de control e información» de cada célula.
Las formas modernas de eucariotas que habitan la Tierra hoy en día incluyen hongos, plantas, animales y organismos unicelulares como las amebas. El linaje ancestral común de los humanos y todas las demás criaturas con núcleo celular se remonta hasta el Último Ancestro Común Eucariótico (LECA, por sus siglas en inglés). LECA vivió hace más de 1.200 millones de años.
A juzgar por lo que han descubierto Brocks y sus colegas, algunos de los organismos de la biota de protosterol probablemente fueron los primeros depredadores de la Tierra, cazando y devorando a otras formas de vida, esencialmente bacterias.














