En los últimos años, ha habido un notable aumento en el mercado de dispositivos corporales conectados como relojes inteligentes o dispositivos portátiles de fitness. A diferencia de los relojes y demás dispositivos portátiles del pasado, los de hoy en día, cada vez más orientados a lo que se ha dado en llamar la Internet de las Cosas (dotar de conexión a internet a cualquier dispositivo) recopilan una amplia gama de datos que a menudo se almacenan en la nube, son administrados por terceros y se utilizan para mostrar información agregada del usuario en dispositivos móviles. Dichos datos del usuario con frecuencia implican información confidencial que va desde la ubicación y la dirección de correo electrónico del usuario hasta la información de frecuencia cardíaca y otros datos relacionados con la salud.
Aunque el crecimiento acelerado del mercado de dispositivos ponibles o vestibles (que se pueden llevar puestos como prendas de ropa o como parte de ellas) puede favorecer el progreso tecnológico, plantea el riesgo de que su producción crezca sin el control y la regulación necesarios para garantizar niveles adecuados de privacidad y seguridad. Una supervisión insuficiente o ineficaz de la producción de estos dispositivos puede permitir el lanzamiento de productos inseguros que prioricen la usabilidad sobre la seguridad, y esta amenaza es de particular preocupación en el caso de los dispositivos para menores.
Dado este escenario, un equipo de investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación (ETSIT) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y el Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI) de la Universidad Pontificia Comillas, en España todas estas entidades, decidió estudiar la situación actual del mercado de los dispositivos vestibles que se comercializan actualmente para niños y jóvenes. Jaime Fúster (Universidad Pontificia Comillas) y sus colegas emprendieron la investigación con el objetivo de aumentar la transparencia y la conciencia del usuario sobre la seguridad y privacidad que ofrecen los dispositivos, así como alentar a los fabricantes a mejorar sus características en ambos aspectos.
El estudio se enmarca en el proyecto H2020 RAYUELA, financiado por la Unión Europea.














