El desarrollo de la forma más eficiente y segura de volver a la Luna comienza en la Tierra. Astronautas europeos y expertos en paseos espaciales están preparándose para volver a explorar nuestro satélite natural con asistencia electrónica, herramientas geológicas actualizadas desde la era de las misiones Apollo y protocolos científicos mejorados.

 

En noviembre, la ESA llevó a cabo una simulación de paseo espacial en Lanzarote (España) como parte de Pangaea-X, una campaña de pruebas que aunó exploración espacial, equipos topográficos avanzados y geología.

 

Fue la segunda vez que el instructor de paseos espaciales de la ESA Hervé Stevenin y el astronauta de la ESA Matthias Maurer trabajaban codo con codo con geólogos e ingenieros para simular un paseo lunar en esta desolada zona volcánica.

 

“Estamos combinando los conocimientos geológicos y las habilidades en paseos espaciales para desarrollar nuestros conocimientos en la exploración de la superficie lunar”, señala Hervé, que aún recuerda la magia de ver el primer aterrizaje en la Luna desde un camping francés hace cinco décadas. Solo tenía seis años.

 

Moverse con engorrosos trajes espaciales en un entorno extraño es solo uno de los problemas con que tendrán que lidiar los humanos en la Luna. Los nuevos conceptos operacionales y los prototipos de equipamiento que se están probando tienen en cuenta el movimiento limitado que permiten.