Un análisis de observaciones realizadas en su día por el telescopio espacial Kepler de la NASA ha revelado la aparente existencia a 146 años-luz de distancia de un planeta de tipo rocoso como la Tierra, un poco más grande que esta y situada en el borde externo de la franja orbital habitable alrededor de su estrella. Esto significa que una parte de este mundo podría ser habitable aunque sería parecida a regiones frías de la Tierra como por ejemplo Escandinavia o Groenlandia.

El hallazgo lo ha hecho un equipo encabezado por Alexander Venner, de la Universidad del Sur de Queensland en Toowoomba, Australia, y ahora en el Instituto Max Planck de Astronomía en Heidelberg, Alemania.

A la franja orbital habitable alrededor de una estrella llega una cantidad de calor ni excesivo ni insuficiente, de tal modo que permite la existencia de agua líquida en la superficie de mundos allí situados. En el caso del planeta detectado, cuyo nombre es HD 137010 b, su posición dentro de dicha franja está muy cercana al borde exterior, o sea que se trata de un mundo frío, aunque no tanto como para que resulte imposible la existencia de agua líquida en las partes menos frías de su superficie.

Se estima que la cantidad de calor y luz que HD 137010 b recibe de su estrella, HD 137010, es algo menos de un tercio de la que la Tierra recibe del Sol. Ello implica que la temperatura media global en la superficie del planeta debe ser de 68 grados centígrados bajo cero. Obviamente, en las zonas polares el frío será mucho mayor pero en el ecuador y cerca de él la temperatura puede ser casi templada.