El LHC (Large Hadron Collider, o Gran Colisionador de Hadrones) es el acelerador de partículas que el CERN (Laboratorio Europeo para la Física de Partículas) tiene instalado en una zona fronteriza entre Francia y Suiza. La máquina destaca por su túnel circular subterráneo de 27 kilómetros de circunferencia.

Desde hace unas semanas, este acelerador de partículas calienta viviendas y otros edificios situados en sus cercanías.

No es que el LHC haya perdido su valor científico y a partir de ahora solo se le pueda aprovechar como calentador. Este llamativo uso es simplemente una manera de aprovechar calor de la máquina que de otro modo se desperdiciaría y ayudar a reemplazar fuentes de energía contaminantes.

Gracias a un sistema de intercambio de calor instalado recientemente, el calor recuperado del LHC ha abastecido la red de calefacción de una nueva zona residencial y comercial en la cercana localidad francesa de Ferney-Voltaire. Se espera que esta red, inaugurada hace unas semanas, abastezca al equivalente a varios miles de viviendas.