En vez de construir en Marte desde cero un edificio que sirva de base habitable, aprovechar cavernas, así como de tubos de lava, sería una opción mucho mejor, para reducir el trabajo y el gasto de materiales de construcción, y en muchos casos para disponer de protección extra. Pero primero habría que explorar el interior de tales cavidades subterráneas.
Los espacios subterráneos naturales se crean por diversos procesos geológicos. En el caso de los tubos de lava, se trata de túneles que se forman cuando la lava fundida fluye bajo un campo de lava enfriada o se forma una costra sobre un río de lava, dejando un tubo largo y hueco. Si el techo de un tubo de lava solidificado se derrumba, se abre un pozo que puede conducir al resto del túnel a modo de caverna. Si la altura y la anchura internas del túnel son lo bastante grandes, el espacio puede servir para albergar humanos y sus enseres.
El modo más sensato de explorar esas cavidades subterráneas es mediante robots. Pero explorar terrenos bajo tierra no es igual que explorar terrenos de la superficie. Bajo tierra, la cobertura de los sistemas de comunicación convencionales se ve gravemente mermada.
El equipo de Wolfgang Fink, de la Universidad de Arizona en Estados Unidos, ha ideado un sistema que permitiría a un grupo de robots explorar lugares subterráneos en otros mundos.
El sistema se basa en una red de comunicaciones que enlazaría rovers, aterrizadores (naves de descenso) e incluso submarinos (para el caso de astros como Titán, una luna de Saturno), permitiendo a todos estos robots trabajar en equipo, sin depender de la intervención humana.














