La disminución en la producción de estrógeno durante la menopausia exacerba la pérdida de masa muscular en la mujer e incide en la redistribución de la grasa corporal, repercutiendo negativamente en la salud femenina.

El estrógeno, hormona segregada principalmente por los ovarios, estimula la acumulación de grasa en las caderas (distribución clásica en las mujeres). Sin embargo, cuando los niveles de esta hormona disminuyen debido a la menopausia, el tejido graso comienza a depositarse en el abdomen, explicó la endocrinóloga ecuatoriana Daniela Hurtado Andrade en un encuentro virtual con periodistas hispanoamericanos.

“Y, desde el punto de vista científico, nosotros sabemos que la calidad de la grasa en las caderas es diferente de la calidad de la grasa en el abdomen”, dijo la especialista de Mayo Clinic, institución médica en Estados Unidos. “La grasa en las caderas se conoce como una grasa buena o beneficiosa, tiene un perfil metabólico positivo; en cambio, la grasa que se acumula en el abdomen tiene un perfil metabólico negativo”.