Los troyanos de Júpiter constituyen una exótica población de asteroides. Comparten la misma franja orbital que Júpiter y están agrupados en dos nubes. Una precede en 60 grados al planeta en su recorrido orbital y la otra lo sigue 60 grados por detrás.

La NASA (agencia espacial estadounidense) prepara una misión para explorar algunos de estos asteroides. Si todo va bien, la sonda espacial, llamada Lucy, partirá de la Tierra dentro de unos meses. Será la primera misión de este tipo que se realice.

Dado que estos asteroides nunca antes explorados son en muchos sentidos «fósiles» de la época de la formación de los planetas, la nave Lucy tiene este nombre en honor a la antepasada humana fosilizada que se descubrió en 1974, un año después de que la sonda espacial Pioneer 11 iniciara el viaje que la llevaría años más tarde a salir de nuestro sistema solar. A su vez, esa antepasada del pasado remoto recibió el nombre de «Lucy» a raíz de la canción “Lucy in the Sky with Diamonds» de los Beatles.

Cuando Lucy termine de visitar sus asteroides, seguirá viajando entre el conjunto de asteroides troyanos y la órbita de la Tierra durante al menos cientos de miles de años, si no millones de años. Esto ha propiciado la realización de un interesante experimento sociológico: una cápsula del tiempo. Los experimentos de esta clase consisten en guardar objetos, mensajes, predicciones o cualquier otra cosa de la época en la que se inicia el experimento, en un contenedor que permanecerá cerrado durante mucho tiempo y que está pensado para ser abierto en el futuro. Quienes abren la cápsula obtienen una muestra lo más intacta posible de un momento del pasado y quienes la cerraron consiguen enviar la muestra al futuro.