Un equipo internacional de investigadores ha utilizado el telescopio espacial James Webb para medir la temperatura del exoplaneta rocoso TRAPPIST-1 b.
La medición se basa en la emisión térmica del planeta, esto es, la energía térmica emitida en forma de luz infrarroja detectada por el instrumento MIRI del Webb. El resultado indica que el lado diurno del planeta tiene una temperatura de unos 230 grados centígrados y sugiere que no tiene una atmósfera significativa.
La investigación la ha llevado a cabo el equipo de Thomas Greene, astrofísico del Centro de Investigación Ames de la NASA.
Esta es la primera detección de cualquier forma de luz emitida por un exoplaneta (planeta de fuera de nuestro sistema solar) tan pequeño y tan frío. El resultado es un paso importante para determinar si los planetas que se mueven en órbitas alrededor de pequeñas estrellas activas como TRAPPIST-1 pueden mantener atmósferas capaces de sustentar la vida en la superficie. También es un buen augurio de la capacidad del Webb y su instrumento MIRI para caracterizar exoplanetas del tamaño de la Tierra con temperaturas templadas.
El Telescopio Espacial James Webb (JWST) es fruto de una colaboración internacional encabezada por la NASA, la ESA y la CSA, respectivamente las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense.
A principios de 2017, unos astrónomos informaron acerca del descubrimiento de siete planetas rocosos que están en órbita alrededor de una estrella enana roja ultrafría (o enana M) situada a 40 años-luz de distancia de la Tierra. Lo que es notable acerca de los planetas es su similitud en tamaño y masa con los planetas rocosos de nuestro sistema solar. Aunque todos ellos orbitan mucho más cerca de su estrella de lo que cualquiera de nuestros planetas orbita alrededor del Sol (todos podrían caber cómodamente dentro de la órbita de Mercurio), reciben de su pequeña estrella cantidades comparables de energía.
TRAPPIST-1 b, el planeta más interno, tiene una distancia orbital de cerca de una centésima parte de la de la Tierra y recibe aproximadamente cuatro veces la cantidad de energía que la Tierra obtiene del Sol. Aunque no se encuentra dentro de la zona habitable del sistema, las observaciones del planeta pueden proporcionar información importante sobre sus planetas hermanos, así como de otros sistemas de enanas M.














