En un estudio piloto pionero a nivel mundial, unos científicos han utilizado vídeos de insectos y otros artrópodos para averiguar las frecuencias cardíacas que tenían en el momento de ser filmados, sin necesidad de tocarlos ni de molestarlos de ninguna otra forma.

 

Esta innovación podría transformar el modo en que los entomólogos y otros especialistas vigilan la salud y los niveles de estrés de los artrópodos, que representan más del 80% de las especies animales.

 

Este llamativo logro es obra de Danyi Wang y Javaan Chahl, de la Universidad del Sur de Australia.

 

Los investigadores emplearon como materia prima videos grabados con teléfonos inteligentes, o con cámaras digitales, o simplemente tomados de redes sociales. Utilizaron sofisticados métodos de procesamiento de señales para monitorizar en las filmaciones la actividad cardíaca de hormigas, abejas, arañas, saltamontes e insectos palo.

 

A diferencia de los mamíferos, los artrópodos tienen un sistema circulatorio abierto en el que la sangre llena la cavidad corporal, bañando los órganos y tejidos internos. Su corazón se encuentra en la parte superior (dorsal) de su cuerpo, en el abdomen.

 

El nuevo estudio demuestra que los sutiles movimientos corporales captados con cámaras digitales estándar o con teléfonos inteligentes pueden analizarse para revelar la actividad cardíaca precisa y detallada de una amplia gama de especies de artrópodos.