Aplazado en numerosas ocasiones, el proyecto de ley por fin llega a la cámara del Senado este lunes para ser examinado durante toda la semana, se trata de una prueba de fuego para un texto muy polémico y con muchas consecuencias políticas ya que, si no consigue el apoyo de senadores y diputados, el gobierno tendrá que optar por el decretazo para aprobarlo y aplicarlo.
El artículo que más ampollas levanta es el 3 que propone la regularización de los trabajadores sin papeles en lo sectores donde falta mano de obra como la construcción, la hostelería, la agricultura o la asistencia a domicilio. Este proyecto de ley prevé, sin embargo, algunas condiciones como que las personas en cuestión deben llevar tres años en Francia y haber trabajado ocho meses en los sectores en los que escasea la mano de obra.
La cámara del Senado está controlada por la derecha, que quiere que el artículo se suprima porque considera que va a tener un efecto llamada para los migrantes clandestinos; y los centristas, que estiman que el artículo se debe reescribir.
Este lunes, la primera ministra Elisabeth Borne, defendió el artículo 3 del texto calificándolo de una propuesta “con sentido común”. «El objetivo es permitir la regularización de personas que llevan años en Francia y que están bien integradas”, dijo Borne.














