Durante más de 300 millones de años, los escarabajos han sido testigos —y supervivientes— de las peores catástrofes ecológicas que ha sufrido la Tierra. Desde el fin del Pérmico, cuando el 90 % de las especies desaparecieron, hasta la actual crisis climática impulsada por el ser humano, estos pequeños artrópodos han demostrado una resistencia biológica que asombra incluso a los científicos.
Una historia de éxito evolutivo
Con más de 400.000 especies descritas, los escarabajos (orden Coleoptera) representan el grupo animal más diverso del planeta. Su éxito no es casual. Según los entomólogos, su extraordinaria capacidad de adaptación se debe a una combinación de factores anatómicos, genéticos y ecológicos.
El duro exoesqueleto quitinoso actúa como una armadura que los protege de la desecación, los depredadores y las radiaciones. Su capacidad para aprovechar casi cualquier fuente de alimento —desde madera hasta estiércol, flores o carroña— les ha permitido colonizar todos los ecosistemas, desde los desiertos más áridos hasta las selvas tropicales y los fondos de cuevas.














