Hay arañas que son muy agresivas y hasta temerarias, mientras que otras son menos violentas y más prudentes. También hay arañas grandes y pequeñas. Pero no necesariamente las arañas más grandes son las que más se permiten ser peleonas, como se ha comprobado en una investigación reciente.

 

A pesar de su terrorífica apariencia, las arañas de la especie Trichonephila clavata, de gran tamaño corporal y actualmente comunes en zonas como por ejemplo el sudeste de Estados Unidos, podrían tener el récord de cobardía arácnida, a juzgar por los resultados de este estudio.

 

Andy Davis y Amitesh Anerao, ambos de la Universidad de Georgia en Estados Unidos, compararon las reacciones de más de 450 arañas de 10 especies diferentes a una perturbación breve e inofensiva.

 

Para examinar la reacción de las arañas ante una señal fugaz de posible peligro, los investigadores expulsaban con una jeringa dos breves soplidos de aire contra cada araña.

 

Las arañas abandonaban su actividad y permanecían inmóviles, probablemente para poder detectar mejor cualquier vibración delatadora en su entorno y quizá también para intentar pasar lo más desapercibidas posible.

 

Mientras que la mayoría de las arañas permanecieron inmóviles durante poco más  de un minuto antes de reanudar sus actividades normales, las arañas Trichonephila clavata permanecieron inmóviles durante más de una hora.