Se ha creado un robot al que puede considerarse como el primero que se diseña y fabrica replicando sistemáticamente la morfología y la mecánica de las lombrices de tierra.

 

El robot es blando, mide 45 centímetros de largo, pesa 605 gramos y es obra de robotistas del laboratorio de robótica blanda bioinspirada coordinado por Barbara Mazzolai y que depende del Instituto Italiano de Tecnología (IIT).

 

Tomar ejemplo de la naturaleza como inspiración a la hora de diseñar robots es uno de los objetivos principales de dicho laboratorio.

 

El nuevo robot es capaz de arrastrarse gracias a unos actuadores blandos que se alargan o encogen cuando el aire pasa a través de ellos o es aspirado. El prototipo es el punto de partida para desarrollar robots destinados a la exploración subterránea, pero también a operaciones de búsqueda y rescate en espacios confinados y a la exploración de la superficie y el subsuelo de otros planetas.

 

La naturaleza ofrece muchos ejemplos de animales, como serpientes, lombrices de tierra, caracoles y orugas, que utilizan tanto la flexibilidad de sus cuerpos como la capacidad de generar ondas físicas viajeras a lo largo de su cuerpo para desplazarse y explorar distintos entornos.

 

La creación de un robot similar a una lombriz de tierra fue posible gracias a un profundo conocimiento de la mecánica de locomoción de las lombrices de tierra y la habilidad para aplicar dicho conocimiento a la robótica. Las lombrices de tierra utilizan contracciones alternas de las capas musculares para propulsarse tanto por debajo como por encima de la superficie del suelo. Los segmentos individuales de su cuerpo tienen una cantidad específica de fluido que controla la presión interna para ejercer fuerzas y realizar patrones de movimiento independientes, localizados y variables.