Cualquier persona a la que le guste cantar mientras realiza alguna actividad cotidiana probablemente sepa que a veces desafina. Desafinar es algo que también puede ocurrirles a los cantantes profesionales. ¿Hasta qué punto la propia persona es capaz de detectar que ha desafinado, incluso cuando logra detectar un fallo de igual tipo y magnitud en otros cantantes? Una serie de experimentos con sopranos ha puesto de manifiesto un llamativo y misterioso fenómeno en la autopercepción del tono al cantar.
La investigación es obra de unos científicos del Instituto Max Planck de Estética Empírica de Fráncfort, la Universidad de Hamburgo y la Universidad de Nueva York, las dos primeras entidades en Alemania y la última en Estados Unidos,
El equipo de Pauline Larrouy-Maestri, investigadora de la primera institución citada, le pidió a cada una de las participantes en el estudio, todas mujeres, que cantase «Happy Birthday» en un estudio. A continuación, se les pidió a las cantantes que escucharan todas las grabaciones y calificaran la precisión del tono de sus propias interpretaciones vocales y de las de sus colegas. En los estilos musicales con base clásica occidental, la precisión del tono (es decir, cantar con la afinación debida) es un parámetro acústico que puede cuantificarse y, por tanto, sirve como medida objetiva de talento interpretativo.
Los resultados muestran que las cantantes fueron sorprendentemente inexactas en su autoevaluación. “La mayoría sobrestimó su propia actuación», afirma Pauline Larrouy-Maestri, del Instituto Max Planck de Estética Empírica y coautora del estudio.














