Un equipo internacional de astrónomos ha detectado moléculas orgánicas complejas en la galaxia más lejana de entre todas las conocidas hasta la fecha, utilizando el telescopio espacial James Webb.

 

Esa galaxia está situada a más de 12.000 millones de años-luz de distancia.

 

El descubrimiento de estas moléculas, conocidas en la Tierra por su presencia destacada en el humo común de combustión, el hollín y el smog o niebla tóxica, demuestra la capacidad del Webb para escrutar la química del cosmos lejano, incluso en los períodos más tempranos de la historia del universo.

 

El hallazgo es obra del equipo de Justin Spilker, de la Universidad A&M de Texas en Estados Unidos.

 

Debido a su extrema distancia, la luz detectada por los astrónomos comenzó su viaje cuando el universo tenía menos de 1.500 millones de años de edad, aproximadamente el 10% de su edad actual. Esto revela, por tanto, el nivel de complejidad química que ya existía en aquella época.

 

La galaxia fue descubierta por el Telescopio del Polo Sur de la Fundación Nacional de Ciencia (NSF) de Estados Unidos en 2013 y desde entonces ha sido estudiada por numerosos observatorios, entre ellos el conjunto de radiotelescopios ALMA y el telescopio espacial Hubble.