El Vesubio, el Etna, el Stromboli… Los volcanes más famosos son los que más miedo nos inspiran. Sin embargo, deberíamos temer igual o más a los menos famosos… Dos de cada tres volcanes activos de la Tierra son muy poco conocidos. La información que se posee sobre ellos es escasa. ¿Cómo predecir entonces sus erupciones?

 

Para averiguar el grado de riesgo de erupción de un volcán, los científicos necesitan información sobre su estructura interna. Sin embargo, recopilar estos datos puede llevar varios años de trabajo de campo, análisis y seguimiento, lo que explica por qué solo el 30% del millar y medio aproximado de volcanes activos del mundo están bien documentados en la actualidad.

 

Oliver Higgins y Luca Caricchi, ambos de la Universidad de Ginebra en Suiza, han llegado a la conclusión de que, mediante tres parámetros que son fáciles de medir, es viable obtener rápidamente información valiosa sobre la estructura de esos volcanes poco conocidos. A partir de esta información, pueden hacerse pronósticos razonablemente fiables sobre su nivel de riesgo de erupción.

 

Los tres parámetros son: la altura del volcán; el grosor de la capa pétrea que ejerce de barrera de separación entre la superficie y el depósito de magma del volcán; y la composición química promedio del magma liberado a lo largo de su historia eruptiva.

 

El primer parámetro puede determinarse mediante observaciones por satélite, el segundo mediante análisis químico de minerales (cristales) en las rocas volcánicas, y el tercero mediante toma directa de muestras sobre el terreno.