Los anillos de Saturno (que se cree que se formaron hace apenas unos 100 millones de años) son una de las estructuras planetarias más distintivas de nuestro sistema solar. Sin embargo, el modo en que se produjo su formación ha sido un misterio difícil de resolver.

 

Es más, no ha sido posible hallar explicaciones convincentes para la inclinación u oblicuidad del planeta y para las inusuales órbitas de su luna más grande, Titán.

 

Jack Wisdom, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos, y sus colegas, se propusieron encontrar una explicación para estos tres enigmas, el de la creación de los anillos de Saturno, el de la inclinación del planeta y el de las raras órbitas de su luna más grande.

 

A tal fin, recurrieron a datos de la misión espacial Cassini y a simulaciones numéricas.

 

A raíz de los resultados del estudio, Wisdom y sus colegas postulan que el sistema de Saturno experimentó un evento violento hace aproximadamente 150 millones de años, cuando la órbita de una luna previamente existente, que los autores llaman Chrysalis (Crisálida), se desestabilizó, pasando lo bastante cerca del planeta para ser desgarrada por las fuerzas de las mareas, dando lugar sus pedazos a los anillos de Saturno poco a poco.