La nave de rescate LINK de la empresa Katalyst Space, que fue lanzada al espacio el 3 de julio pasado con la misión de viajar hasta el observatorio espacial Swift de la NASA y evitar su caída a la Tierra, ha superado un obstáculo inesperado que ha hecho que su misión constituya un desafío mayor que el que tenía originalmente ante sí.

A fines de julio, la LINK sufrió un fallo en dos de sus tres ruedas de reacción. Esto y otros problemas desembocaron en el giro descontrolado de la nave sobre sí misma.