Los aumentos y disminuciones de brillo de Betelgeuse a lo largo de los años han sido interpretados como una señal que esta enorme estrella, en la fase final de su vida, está muy cerca de estallar en forma de supernova, un acontecimiento que sería visible desde la Tierra en pleno día. Sin embargo, podría haber una explicación alternativa y un tanto sorprendente para algunas de estas oscilaciones de brillo.

 

Un nuevo estudio sugiere que algunos de los cambios de brillo que sufre Betelgeuse se deben a una estrella compañera no visible que orbita alrededor de Betelgeuse.

 

El estudio lo ha llevado a cabo un equipo encabezado por Jared Goldberg, del Instituto Flatiron, adscrito a la Fundación Simons de Estados Unidos.

 

Si Betelgeuse sustituyera al Sol en nuestro sistema solar, ocuparía un espacio tan grande que quedarían dentro de ella Mercurio, Venus, la Tierra, Marte y Júpiter.

 

Betelgeuse es una estrella variable, lo que significa que se vuelve más brillante y más tenue, siguiendo un patrón pulsante a modo de sucesión de latidos de corazón. En el caso de Betelgeuse, hay dos “corazones” latiendo: uno en una escala de tiempo de poco más de un año, y otro en una escala de tiempo de unos seis años.