El viaje en el tiempo ha sido durante décadas territorio de la ciencia ficción. Desde Back to the Future hasta Interstellar, pasando por novelas como The Time Machine de H. G. Wells, la posibilidad de desplazarnos hacia el pasado o el futuro ha alimentado nuestra imaginación. Pero lo que muchos desconocen es que las paradojas temporales no son solo un recurso narrativo: constituyen un auténtico problema teórico en física.

¿Qué son las paradojas temporales?

Una paradoja temporal surge cuando una acción realizada en el pasado entra en contradicción con el propio origen de esa acción. Es decir, el efecto impide su propia causa.

El concepto aparece al considerar soluciones matemáticas de la Teoría de la relatividad general de Albert Einstein, que permiten, en determinadas condiciones extremas, las llamadas curvas cerradas de tipo tiempo: trayectorias en el espacio-tiempo que regresarían al punto de partida.

En otras palabras: la física no prohíbe completamente el viaje al pasado. Pero sí abre la puerta a problemas profundos de coherencia.

La paradoja del abuelo: el clásico dilema causal

La paradoja del abuelo es el ejemplo más conocido. Imaginemos que alguien viaja al pasado y evita que su abuelo conozca a su abuela. Si el abuelo nunca tiene descendencia, el viajero jamás nacería. Pero si no nace, no puede viajar atrás para impedir ese encuentro.

Este bucle lógico parece imposible de resolver.

Algunos físicos proponen el principio de autoconsistencia de Novikov, formulado por el físico ruso Igor Dmitriyevich Novikov, según el cual cualquier acción realizada por un viajero temporal ya formaba parte del pasado. Es decir, no se puede cambiar la historia: solo cumplirla.