La agricultura contribuye en un 70% al total de emisiones de origen humano de óxido nitroso (N2O), un potente gas contaminante y el principal culpable de la aparición del agujero en la capa de ozono. Su origen está en el uso extendido de fertilizantes químicos, como la urea o el nitrato amónico. Una vez que estos productos se aplican en el suelo del cultivo, una parte se pierde en forma de N2O que va a parar directamente a la atmósfera. El problema de la contaminación de los fertilizantes se acentúa con el aumento creciente de la demanda de alimentos que exigen estos abonos para conseguir producciones agrícolas más rentables.

La industria sigue buscando fórmulas que permitan reducir esa contaminación sin que se afecte de forma negativa a la producción. Sin embargo, se enfrentan a un problema de base. La emisión de contaminantes de los fertilizantes resulta muy difícil de predecir puesto que depende de factores difíciles de controlar como la humedad, la temperatura, la actuación de microorganismos del suelo y la variabilidad temporal y espacial entre otros. Si primero no se consigue estimar de forma realista las emisiones de estos contaminantes, resulta difícil crear estrategias para reducir su emisión.

Un grupo internacional de investigación, en el que participa Antonio Rafael Sánchez Rodríguez, investigador de la Universidad de Córdoba en España, ha estudiado distintos métodos matemáticos de predicción para estimar la emisión de contaminantes de fertilizantes, como la urea y el nitrato amónico, y, de este modo, saber cuál es el que consigue datos más cercanos a la realidad.

La investigación está apoyada por el Centro Virtual para la Agronomía de Nitrógeno Mejorada de Reino Unido y China (CINAg) y en ella han participado miembros de universidades de Reino Unido, Portugal, Australia y España entre los que se encuentra la investigadora británica Ute Skiba, que colabora con el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) para reducir los factores de emisión de contaminantes de la agricultura.