En el experimento de Hayden-Preskill, un conocido experimento meramente hipotético o “mental” de la física cuántica, con personajes ficticios, Alice lanza al interior de un agujero negro un libro que contiene secretos.
Su colega Bob tiene un sistema cuántico, como por ejemplo un ordenador cuántico, que está entrelazado cuánticamente con el agujero negro. El entrelazamiento cuántico es una característica única de la mecánica cuántica. Con el entrelazamiento, las partículas a escala atómica están interconectadas de un modo que contraviene la lógica cotidiana. Las acciones realizadas sobre una partícula afectan del mismo modo a sus compañeras de entrelazamiento cuántico. Eso ocurre incluso si están separadas por una distancia formidable. E incluso si algunas entran en un agujero negro y las demás se quedan fuera.
El experimento imaginario de Hayden-Preskill indica que si Bob tiene un sistema entrelazado cuánticamente con el agujero negro, debería ser capaz de recuperar la información arrojada a este por Alice.
Bob lo consigue observando algunas partículas de luz que han sido emitidas por el agujero negro en forma de radiación de Hawking.
Comparando esas partículas con su sistema entrelazado cuánticamente, puede averiguar cómo el agujero negro desordenó el libro de Alice. Entonces puede restaurar el libro.
Según ese experimento mental, todo esto ocurriría pese a que los agujeros negros son una rampa de salida del universo visible. Todo lo que se tragan desaparece para siempre del universo visible, excepto esas pocas partículas de luz entrelazadas cuánticamente.














