A lo largo de los años, las sondas espaciales que han visitado Júpiter y Saturno han observado patrones climáticos desconcertantes en los polos de dichos mundos. Estos dos gigantescos planetas gaseosos albergan tipos muy diferentes de vórtices polares, que son enormes remolinos atmosféricos que giran en las regiones polares de cada planeta. En Saturno, un único vórtice polar masivo parece coronar el polo norte con una curiosa forma hexagonal, mientras que en Júpiter, un vórtice polar central está rodeado por ocho vórtices más pequeños.

Dado que ambos planetas son similares en muchos aspectos (tienen aproximadamente el mismo tamaño y están compuestos en su mayor parte por los mismos elementos químicos, como el hidrógeno y el helio), la marcada diferencia en sus patrones climáticos polares ha sido un misterio durante mucho tiempo.

Ahora, unos científicos han identificado una posible explicación de cómo pudieron forjarse las diferencias entre estos dos sistemas meteorológicos. Sus hallazgos podrían ayudar a conocer no solo los patrones climáticos superficiales de esos planetas, sino también lo que existe bajo las nubes, en las profundidades de su interior.

El estudio lo han realizado Wanying Kang y Jiaru Shi, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos.