Los objetos transneptunianos (TNOs, por sus siglas en inglés) son cuerpos menores ubicados más allá de la órbita de Neptuno, en los confines del sistema solar. Se considera que son lo que queda de los más grandes de los bloques de construcción a partir de los cuales se formaron los planetas. Muchos de estos bloques grandes, los planetesimales, se agruparon con otros conformando planetas, o cayeron en planetas que aún se hallaban en proceso de formación.

 

Por su condición de planetesimales que nunca se usaron en la formación de mundos, los objetos transneptunianos sirven como prístinas cápsulas del tiempo, conservando pruebas cruciales de los procesos moleculares y las migraciones planetarias que dieron forma al sistema solar hace miles de millones de años.

 

Un nuevo estudio sobre objetos transneptunianos ha revelado cómo sus colores y su reflectancia superficial actuales están vinculados a sus lugares de formación en el sistema solar primitivo. Esta línea de investigación también ha revelado la distribución de los tipos de hielo en el sistema solar primitivo y cómo evolucionan los objetos transneptunianos cuando se adentran en la región situada entre las órbitas de Júpiter y Saturno, pasando a pertenecer a la categoría de los cuerpos celestes denominados centauros.

 

El estudio es obra de un equipo integrado, entre otros, por Noemí Pinilla-Alonso, de la Universidad de Florida Central en Estados Unidos, y Rosario Brunetto, de la Universidad de París-Saclay en Francia.

 

Antes de este estudio, se clasificaba por clases a los objetos transneptunianos a partir tan solo de sus propiedades orbitales y colores superficiales, pero era muy escasa la información que se poseía sobre la composición química precisa de estos objetos. Ahora, los resultados del nuevo estudio ofrecen por fin un modo claro de obtener información fiable sobre la composición química de estos astros a partir de la coloración de sus superficies.