Los malos olores producidos por las estaciones depuradoras de aguas residuales se han erigido como una preocupación creciente en las ciudades y localidades que albergan estas instalaciones y están consideradas por los ciudadanos, la principal causa de la percepción de la contaminación, junto con el polvo y el ruido.
Ahora, y gracias a una colaboración entre el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) y la empresa Depuración de Aguas del Mediterráneo (DAM) en Valencia, España, se abre una nueva vía para detectar y tratar estos olores.
Un equipo de especialistas de ambas entidades ha desarrollado un sistema provisto de sensores químicos que proporciona información, en tiempo real, sobre la intensidad y la localización de los focos de olor en las plantas depuradoras de aguas residuales. El sistema, que emplea drones, ha sido calibrado y validado en condiciones reales de operación.
Según los investigadores, “los resultados obtenidos en el proyecto SNIFFDRONE (Monitorización de olores mediante drones con fines medioambientales) son muy positivos y representan un avance significativo en el ámbito de la gestión de los olores en las plantas depuradoras de aguas residuales. El nuevo sistema ayudará a tomar las acciones de control adecuadas y por tanto, mejorar la gestión de la planta en comparación con las prácticas actuales”.
De esta forma se expresan los técnicos del Departamento de I+D+i de DAM, al valorar el trabajo realizado en esta investigación europea que finalizó el pasado 31 de octubre. Concretamente, se ha desarrollado un dron capaz de predecir “la concentración de olor a partir de las lecturas de sensores químicos y proporcionar mediciones que ayudan a localizar los focos de origen”, indican desde DAM.
El estudio, realizado junto al IBEC y que forma parte de la iniciativa ATTRACT (GA 777222, programa Horizonte 2020 de la Unión Europea), parte de la realidad de que las metodologías actuales de evaluación de olores utilizan mediciones olfatométricas poco frecuentes que no permiten una caracterización precisa, por lo que no se puede realizar un seguimiento efectivo de la planta depuradora.
“El sistema proporciona mapas de concentración de olores que ayudan a tomar las acciones de control adecuadas y por tanto, mejoran la gestión de la planta en comparación con las prácticas actuales”, explican los investigadores del departamento de I+D+i de DAM.
El dron está configurado con una nariz electrónica compuesta por 21 sensores químicos, además de sensores de temperatura, humedad y presión, en una cámara de sensores en miniatura. Asimismo, contiene un sistema de muestreo, posicionamiento GPS y se conecta a una estación base para procesamiento de señales y análisis de datos en tiempo real.














