La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó su primer informe mundial sobre la audición y los resultados han preocupado a la comunidad médica y científica. Según el estudio, para el año 2050, el 25 por ciento de la población padecerá algún tipo serio de problema auditivo, incluida la sordera total. El reporte también subraya la urgencia con la que se debe actuar para prevenir y resolver las pérdidas auditivas.
En línea con esta idea, la doctora Viviana Dalamón, investigadora en el Laboratorio de Fisiología y Genética de la Audición del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (INGEBI-CONICET) en Argentina, señaló que “si bien el problema es multifactorial, en muchísimos casos, la prevención y la detección temprana hacen la diferencia”.
Se sabe que aproximadamente el 50 por ciento de las hipoacusias (disminuciones de la capacidad auditiva) son de origen genético y el otro 50 por ciento de origen ambiental, es decir que son adquiridas, tal como distinguió la especialista en genética humana, quien también aclaró que algunos de los pacientes con sorderas adquiridas cuentan con una predisposición genética que se gatilla por la exposición al ambiente.
Se ha visto un aumento en aquellos casos en los que la disminución de capacidad auditiva va avanzando después de que se adquirió el habla -denominados como postlinguales progresivos-, en tanto que la investigadora del CONICET advirtió que “se ha visto un aumento de la cantidad de casos, pero, sobre todo, disminuyó la edad de detección, o sea que, si antes ese cuadro era natural en personas de 70 años, ahora la misma pérdida auditiva se diagnostica en personas de 50 años”.
Para evitar este escenario, la doctora Dalamón recomendó “alejarse de las fuentes de sonido fuertes, proteger los oídos con tapones, algodón o incluso las manos, no usar auriculares con volumen alto y no estar en lugares muy ruidosos por tiempos prolongados, ya que se puede producir un trauma acústico que, en algunos casos, resulta irreversible”.














