Los cúmulos globulares son aglomerados de entre cien mil y un millón de estrellas, en los que todas sus componentes son aproximadamente coetáneas y tienen una composición química similar. Son objetos muy viejos, se formaron hace aproximadamente 11,500 millones de años, 2,300 millones de años después del Big Bang. Estos cúmulos se encuentran habitualmente en galaxias grandes y aparecen distribuidos en el halo de las galaxias, una especie de esfera alrededor de las mismas.
Una investigación internacional, liderada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y realizada con el instrumento OSIRIS del Gran Telescopio Canarias (GTC), ha descubierto en la galaxia espiral Messier 106 (también conocida como M106 o NGC4258) cúmulos globulares que, en lugar de distribuirse en una esfera, parecen estar dispuestos en un disco alineado con el disco de gas de la galaxia y girando prácticamente a la misma velocidad que éste.
“Esto no se había visto nunca antes; es uno de esos hallazgos totalmente inesperados y sorprendentes que ocurren en la ciencia”, explica Rosa Amelia González Lópezlira investigadora del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA-UNAM) que ha liderado el estudio. “La forma en la que se mueven estos cúmulos y su distribución es similar a los discos de galaxias durante el período de máxima formación estelar, hace 10,000 millones de años, lo que se conoce como el ‘mediodía cósmico’, por lo que pensamos que el disco de cúmulos de M106 podría ser una reliquia de esa época”, aclara.
En el estudio han sido clave los datos obtenidos con el instrumento OSIRIS instalado en el GTC, del Observatorio del Roque de los Muchachos (Garafía, La Palma), especialmente, a la hora de confirmar los candidatos a cúmulos globulares y diferenciarlos de otros objetos aparentemente puntuales, tales como estrellas y galaxias lejanas. Para ello, es necesario tomar espectros para comprobar que cada uno tiene una población coetánea de estrellas ancianas y que realmente pertenecen a la galaxia estudiada.














