Unos científicos han ideado un modo de liberar un medicamento en un punto preciso a gran profundidad dentro del cuerpo valiéndose para ello de unas células sintéticas creadas por ellos que pueden ser activadas a voluntad mediante un campo magnético cuando se desea que ejecuten esa acción.
El logro es obra de un equipo integrado, entre otros, por Ellen Parkes, de la Universidad de Oxford, y Giacomo Mazzotti, del University College de Londres, en el Reino Unido ambas instituciones.
La nueva técnica podría utilizarse para dirigir con precisión medicamentos contra tumores cancerosos o contra focos de infección bacteriana, aumentando su contundencia al mismo tiempo que reduce los efectos secundarios.
Las células sintéticas empleadas son como las células naturales en algunos aspectos, pero no están vivas realmente. A grandes rasgos, poseen una membrana grasa que contiene componentes químicos o biológicos como el ADN. Dependiendo del ADN en su interior, las células pueden producir cualquier proteína necesaria.














