La aplicación y red social Instagram, muy basada en el contenido visual, ha recibido en los últimos tiempos críticas muy duras según las cuales ejerce en sus usuarios, en particular chicas y mujeres jóvenes, efectos psicológicos nocivos. Hasta qué punto Instagram puede ejercer dichos efectos, es todavía tema de debate, pero un nuevo estudio brinda conclusiones que van justo en la dirección contraria de esas críticas negativas.
Fanny Gravel-Patry, de la Universidad de la Concordia en Canadá y autora del estudio, ha comprobado que el uso habitual de Instagram no es necesariamente perjudicial, y que, de hecho, puede en algunos casos resultar beneficioso para mujeres con problemas de salud mental, incluyendo ansiedad y trastornos alimentarios.
El estudio se centró en los hábitos en las redes sociales de tres mujeres de Quebec con enfermedades mentales que han incorporado el uso de Instagram a sus hábitos diarios.
Una de las mujeres sufre un trastorno alimentario, otra padece ansiedad generalizada y un trastorno alimentario y la tercera vive con ansiedad, problemas de imagen corporal y traumas relacionados con sus experiencias infantiles de racismo.
Todas ellas utilizan Instagram con regularidad como forma de hacer frente a su enfermedad mental, pero de maneras diferentes. Una decidió compartir su proceso de recuperación a través de su cuenta, mientras que las otras dos prefirieron un enfoque más anónimo, como hacer capturas de pantalla de memes positivos o seguir cuentas con contenido que alivia la ansiedad.
El seguimiento reveló que para las tres mujeres Instagram ha tenido efectos positivos sobre su salud mental. Instagram tiene un efecto tranquilizador en estas mujeres que las ayuda a hacer frente al limitado acceso a recursos de salud mental.














