La radiobiología es una parte de la biología que estudia los efectos que inducen en los seres vivos las radiaciones ionizantes. Uno de los efectos de estas radiaciones es la generación de mutaciones genéticas, algunas de las cuales pueden inducir tumores. Por otro lado, también pueden destruir un tumor al incidir sobre él con las dosis adecuadas, de ahí que sea de gran interés conocer con profundidad qué posibles daños pueden generar estas radiaciones.
En el Centro Nacional de Aceleradores (CNA) de España existe actualmente un sistema para irradiar células con protones de bajas energías, por debajo de 5 MeV, en uso. Se trabaja en la puesta a punto de un dispositivo que alcanza energías superiores, haciendo uso para ello de un acelerador (ciclotrón), que proporciona protones de 18 MeV.
Estas energías de los haces de iones del ciclotrón que se emplearán para irradiar células y estudiar los daños inducidos, siguen siendo bastante menores comparadas con las que recibe un paciente en el propio tratamiento con protones, donde se puede llegar a alcanzar hasta los 200 MeV.
A pesar de esta gran diferencia de energía de radiación, las energías que llegan al tumor una vez el haz ha penetrado en el paciente son del orden de las que podemos generar en el CNA y por tanto se puede obtener algunas conclusiones del efecto de la radiación en la zona tumoral.
Varios estudios indican que la eficacia biológica relativa de los protones no es constante como se suele considerar, sino que crece conforme los protones se van frenando en los tejidos y alcanzan energías muy bajas. No hay muchos datos biológicos en este rango de energía, ya que no es fácil hacer experimentos a energías muy bajas en centros clínicos, donde la energía nominal de los protones es de varias decenas de MeV o superior. Por ello, es interesante hacer este tipo de medidas en los aceleradores tándem y ciclotrón del CNA.














