Mediante el uso de inteligencia artificial, una técnica innovadora que se vale de las transmisiones wifi y similares para detectar la presencia de cuerpos sólidos en un entorno es capaz ahora de deducir la parte no detectada de un objeto e identificar qué es.

El logro es obra de un equipo integrado, entre otros, por Kaichen Zhou, Laura Dodds y Fadel Adib, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos.

Esta técnica no requiere rayos X ni otros métodos aparatosos de escaneo. Simplemente, aprovecha los reflejos de señales inalámbricas del mismo tipo que las usadas en el wifi (ondas milimétricas) para crear reconstrucciones tridimensionales precisas de objetos ocultos a la vista. Además, no requiere ancho de banda adicional para hacer su trabajo de precisión. Y puede operar con la ayuda de un pequeño radar emisor, sin necesidad de wifi propiamente dicho.

Estas ondas pueden atravesar obstáculos comunes, como recipientes de plástico o paredes interiores en viviendas, y reflejarse en objetos ocultos tras esos obstáculos. El sistema recoge esos reflejos y los procesa mediante inteligencia artificial, calculando la forma de la superficie del objeto oculto.

Una versión anterior de la técnica ya logró resultados prometedores y ahora la nueva versión es todavía más impresionante.