Unos científicos han desarrollado un método de entrenamiento intensivo automatizado que fortalece los tejidos musculares cultivados en laboratorio, sin necesidad de estimulación externa, y han utilizado músculos así fortalecidos para vigorizar un cíborg acuático, consiguiendo que nade a mayor velocidad que cualquiera de sus predecesores.
El logro es obra de un equipo integrado, entre otros, por Pengyu Chen y Tan Yu Jun, de la Universidad Nacional de Singapur.
El método de entrenamiento para fortalecer músculos vivientes para cíborgs se basa en acoplar mecánicamente dos tejidos musculares para que ejerzan fuerza continuamente uno contra el otro, lo cual hace que sus propias contracciones naturales sirvan de entrenamiento intensivo.
Los músculos así fortalecidos fueron entonces instalados en un robot acuático llamado OstraBot. El cíborg resultante (por poseer tanto una parte viviente como otra que es una máquina sin vida) alcanzó nadando la velocidad de 467 milímetros por minuto: la velocidad más rápida registrada para cualquier robot biohíbrido impulsado por músculos esqueléticos.














