La ropa, desde las camisetas de tirantes hasta los abrigos, ayuda a la gente a adaptarse a las temperaturas reinantes al aire libre. Pero la cantidad de ropa que la persona se puede poner o quitar es limitada, y además las fluctuaciones meteorológicas pueden hacer que lo que se lleva puesto sea totalmente inadecuado.

Un equipo que incluye, entre otros, a Hao Luo, Qiang Li y Min Qiu, de la Universidad de Zhejiang en la ciudad china de Hangzhou, ha ideado una alternativa de alta tecnología: un tejido textil que funciona de un modo cuando está del derecho y de modo opuesto cuando está del revés. Dependiendo de qué cara de la prenda está expuesta al ambiente, la prenda puede disipar calor hacia fuera o concentrarlo hacia dentro. De esta manera, es capaz de atrapar el calor cuando hace frío y rechazarlo cuando hace calor. Además, a partir de estos procesos también puede generar pequeñas cantidades de electricidad.

Los intentos anteriores de desarrollar tejidos textiles sofisticados con estas prestaciones para su uso en exteriores se han centrado generalmente en capturar la radiación térmica o bien en dispersarla. Las camisetas térmicas que calientan hacen un buen trabajo pero son del todo contraproducentes cuando lo que queremos es ropa que nos proteja de un sol tórrido.

Para integrar ambas cosas y crear ropa térmicamente versátil, Luo y sus colegas fabricaron un tejido en capas hecho de polímeros fibrosos porosos.

Para atrapar el calor en un ambiente frío, recubrieron un lado con nanopartículas de zinc y cobre para absorber la energía solar y para conservar la radiación térmica del cuerpo.

Para expulsar el calor cuando el sol calienta, colocaron una estructura jerárquicamente porosa en el lado opuesto para reflejar la luz solar y para disipar en el entorno la radiación térmica del cuerpo humano.