Salir adelante no era opción para la dueña de la historia de hoy. Después de disfrutar de la familia que toda mujer, de seguro, quiere tener, vio desmoronarse su hogar cuando su único hijo apenas tenía seis años.
La depresión se adueñó de su vida. No podía callar su mente. “Todo el tiempo mi cabeza me decía, haz algo, no te quedes así, tienes un niño que te necesita…”. Las lágrimas se encargaron de concluir la cita.














