Suena duro decirlo, pero estamos presenciando el adiós de Kogonada al cine mainstream. El director surcoreano se embarcó en una propuesta arriesgada de la mano de Sony Pictures, con un alto presupuesto de 45 millones de dólares y nombres importantes como Margot Robbie, Colin Farrell y Phoebe Waller-Bridge, pero la crítica ha destrozado su propuesta y la audiencia ha terminado de darle la puntilla al proyecto.