La obesidad es un problema global que afecta a más de 1.900 millones de personas en todo el mundo. A pesar de ello, en la actualidad se carece de terapias eficaces y sin efectos secundarios adversos. Dichos efectos suelen incluir diarrea, hinchazón y dolor abdominal. Esto suele disuadir a las personas obesas de iniciar un tratamiento.

 

La obesidad es un factor de riesgo para muchas afecciones crónicas, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes de tipo 2 y ciertos cánceres, y se asocia a mayores tasas de mortalidad.

 

En países como Australia, dos tercios de los adultos y uno de cada cuatro niños tienen sobrepeso u obesidad.

 

Unas partículas de sílice porosa preparadas a partir de arena purificada podrían ser la próxima terapia contra la obesidad, ya que se ha comprobado que la sílice porosa puede evitar que las grasas y los carbohidratos se adsorban en el cuerpo.

 

Las partículas de sílice porosa con las que se experimenta tienen un diseño óptimo a escala nanométrica que les permite absorber grandes cantidades de enzimas digestivas, grasas y azúcares, presentes dentro del tracto gastrointestinal.

 

La investigación la ha llevado a cabo el equipo de Paul Joyce, de la Universidad del Sur de Australia.