En un planeta ya de por sí exótico, unos astrónomos han identificado un fenómeno inusual: nubes inmensas eicas en helio escapando al espacio desde la atmósfera.
La investigación la ha realizado un equipo integrado, entre otros, por Vigneshwaran Krishnamurthy, de la Universidad McGill en Montreal, Quebec, Canadá; y Yann Carteret, de la Universidad de Ginebra (UNIGE) en Suiza.
Este planeta, WASP-107b, descubierto en 2017, está ubicado a unos 212 años-luz de distancia de la Tierra.
WASP-107b gira en torno a una estrella de clase espectral K (un poco menos caliente y masiva que el Sol). La distancia a la que orbita alrededor de esa estrella es siete veces más pequeña que la distancia a la que lo hace Mercurio en torno al Sol, por lo que las temperaturas reinantes en ese exoplaneta (planeta de fuera de nuestro sistema solar) son infernalmente tórridas.
Más llamativo resulta el hecho de que, pese a tener un tamaño similar al de Júpiter, WASP-107b posee solo una décima parte de su masa. Eso significa que su densidad es extraordinariamente baja.
Los autores del estudio, analizando imágenes captadas por el telescopio espacial James Webb, de las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense, han detectado las citadas nubes ricas en helio conformando flujos que atraviesan la parte más externa de la hinchada atmósfera del planeta. Estos flujos o estelas se han detectado tanto por delante como por detrás del planeta, extendiéndose en la dirección de su movimiento orbital hasta casi diez veces el radio del planeta.














